viernes, 13 de mayo de 2016

Sevilla 1904: cientos de obreros desafían a un cardenal desenterrando a un marqués

“Mil y pico obreros de la Cartuja entrando con un ataúd en el cementerio y arrollando cuanto se les oponía para devolver al marqués en su panteón familiar”. ¿Realidad o leyenda? En la madrugada del 10 de octubre de 1904, Rafael de León y Primo de Rivera, marqués de Pickman y diputado liberal en la Sevilla de principios de siglo, murió tiroteado tras batirse en duelo con un comandante de la Guardia Civil en la Hacienda del Rosario, a pocos kilómetros de la ciudad. “Asuntos de honor y amoríos”, apunta Miguel Martorell, autor del libro ‘Duelo a muerte en Sevilla. Una historia española del novecientos’ y profesor titular de Historia Política y Social en la UNED, que ha querido llevar al papel esta increíble historia desconocida para muchos y coeditada por el Centro de Estudios Andaluces. El libro se presenta este jueves en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

Imagen satírica del marques de Pickman

Imagen satírica del marques de Pickman

“Un marqués manirroto y con aires de grandeza, una marquesa bastarda, un héroe de la Guardia Civil, un capitán general celoso del honor del Ejército, un duelo a muerte, un arzobispo implacable, un cadáver insepulto que va dando tumbos de un sitio a otro por imposición de la Iglesia, cuadrillas de guardias civiles y municipales asaltando tumbas por la noche…”. Así comienza la historia relatada por el profesor Martorell.

El origen del duelo fue una bofetada de Pickman a un oficial de la Guardia Civil. La escena sucedió en el teatro Cervantes, ante un nutrido público entre el que se encontraba el capitán general de Andalucía, Agustín Luque y Coca, quien tomó nota de la imperdonable ofensa que suponía que un civil hubiese abofeteado a un militar de uniforme “delante de toda Sevilla”.  Apenas sin fuentes directas, el historiador ha conseguido hilar el emocionante relato gracias a la ayuda de documentos de la época y recortes de prensa.

Los obreros de la fábrica de loza de la Cartuja de Sevilla quisieron llevar a hombros el féretro de Pickman, que era uno de los patrones de la factoría, pero “la Iglesia no permitió enterrarlo en terreno sagrado”, apunta el autor a andalucesdiario.es. Los obreros optaron entonces por amotinarse desafiando la autoridad de la iglesia y trasladando de madrugada el cuerpo del marqués hasta el cementerio de San Fernando desde el cementerio civil, que entonces era apenas una parcela separada por un muro del camposanto y se la conocía como el ‘cementerio de disidentes’.

No acabó ahí, sin embargo, el trasiego de los restos del pobre marqués: aquella misma noche “un piquete de veinte guardias civiles encabezados por el capellán abrió el panteón y sacó el cadáver”, devolviendo nuevamente el cuerpo del marqués al cementerio civil.

EXCOMUNIÓN PARA LOS DUELISTAS

Marcelo Spínola, arzobispo en la ciudad de Sevilla y fundador de El Correo de Andalucía, denegó el entierro católico al marqués liberal, ya que la Iglesia prohibía los duelos desde la Edad Media, excomulgando a sus protagonistas.

Cortejo del marqués de Pickman en calle Marqués de Paradas.

Cortejo del marqués de Pickman en calle Marqués de Paradas.

La historia pasó rápido a la prensa. Las tiradas de El Liberal y El Porvenir se acababan en pocas horas. El pueblo de Sevilla devoraba los detalles de la “esperpéntica” historia. Fue tal la conmoción por el suceso que miles de sevillanos cerraron los comercios y salieron a la calle para acompañar el cortejo de Rafael de León. “En el entierro se mezclaban obreros y aristócratas”, recuerda Miguel Martorell: la prensa de la época cifró en 50.000 personas y más de 400 carruajes los acompañantes en el último viaje del marqués.

Martorell afirma que “la historia del marqués de Pickman y de su cadáver es una historia extraña, excesiva. Al fin y al cabo, la mayoría de la gente suele asociar los duelos al Siglo de Oro, pero no a una época tan reciente”.

UN TARAMBANA DE LA ÉPOCA

Rafael de León era familiar directo del posterior dictador Miguel Primo de Rivera y del fundador de Falange, José Antonio. Se casó en el año 1900 con María de las Cuevas Pickman y Gutiérrez, hija bastarda y más tarde reconocida del segundo marqués de Pickman con una obrera de La Cartuja de Sevilla, que heredó el título y la copropiedad de la fábrica tras la muerte de su padre.

Su fama de hombre manirroto y tarambana llevó sus escándalos en más de una ocasión a la prensa, como ocurrió con la puesta en marcha de un negocio de carruajes de lujo, que llevaría en pocos años al matrimonio a la bancarrota, sin apenas ocuparse del negocio familiar de la Cartuja y con larguísimas vacaciones de seis meses que lo llevaban a San Sebastián, París y Madrid.



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