sábado, 7 de mayo de 2016

La histórica villa del cónsul alemán fusilado por Queipo amenaza ruina

Villa Chaboya. La casa del cónsul alemán Otto Engelhardt, asesinado en 1936 en el municipio sevillano de San Juan de Aznalfarache, se va a deteriorando día tras día. “En esta casa viví hasta los once años y tengo muchos recuerdos infantiles. Ahora se está cayendo casi a trozos. Han robado todas las rejas y han hecho fuegos hasta dentro de la casa”, relata Ruth Engelhardt, bisnieta del cónsul, a andalucesdiario.es. Desde el año 2007 Villa Chaboya se encuentra deshabitada. “La segunda propietaria de la casa la vendió a una inmobiliaria y al estar en una zona de terreno protegido no ha vuelto a vivir nadie”. El Ayuntamiento de San de Aznalfarache (PSOE) ha abierto un expediente de expropiación para poder hacerse con la histórica villa y tramitar ante la Junta la petición para que sea declarada oficialmente Lugar de la Memoria de Andalucía.

Otto Engelhardt, un ingeniero nacido en 1866 en Brunswick (Alemania), fue el hombre que trajo la luz a Sevilla. En sentido literal: fue el primer director de la Compañía Sevillana de Electricidad, en 1894. Y en sentido figurado: trabajó para que los sevillanos fueran más libres, más abiertos, más progresistas. Devolvió todas las medallas que le había concedido su país porque no quería ser cómplice del nazismo.

Otto Engelhardt de joven

Otto Engelhardt de joven

Ruth recuerda las vivencias que su abuela Teresa le fue contando a su hermano mayor, Conrado. “Gracias a él me he enterado de toda la historia y hemos podido saber quién era mi bisabuelo, para darle el sitio que se merece”. Con 70 años, Otto Engelhardt es fusilado en septiembre de 1936: “Primero se lo llevan ingresado por una flebitis al Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla el 19 de agosto. Recibió el alta el 12 de septiembre de 1936”, apunta Ruth. Resulta significativo que el mismo día del alta hospitalaria, Otto es trasladado a la Delegación de Orden Público, situada en la céntrica calle de Jesús del Gran Poder, un verdadero centro de la tortura al inicio de la guerra civil española. “A partir de aquel momento mi familia le pierde la pista y solo conocemos el acta de defunción donde pone que es fusilado por aplicación de bando de guerra”.

La abuela de Ruth, Teresa, nuera del cónsul alemán, ha sido la verdadera transmisora de su legado. “Mi abuela nos contaba que cuando ya había sido fusilado mi bisabuelo, ella seguía manteniendo reuniones en Villa Chaboya con familias de represaliados que estaban viviendo en plena guerra una situación extrema”, aclara Ruth. La fosa donde se encuentra Otto es totalmente desconocida para los suyos. “Creemos que está en una de las siete que se encuentran en el cementerio de San Fernando de Sevilla”, señala.

No fue hasta el año 2009 cuando Ruth decide ponerse en la tarea de dar a conocer todo el legado de su bisabuelo. Primero entra en contacto con la desaparecida asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía y escribe una microbiografía en la web de Todos los Nombres para dar a conocer el vínculo de Otto con la ciudad de Sevilla como director de la Compañía de Tranvías y cónsul honorífico de Alemania en Sevilla, desde 1903 hasta su cese a petición suya el 23 de diciembre de 1919.

SU COLABORACIÓN EN EL LIBERAL

Republicano y antifascista, Otto escribió muchos artículos en el conocido ‘Liberal’ de Sevilla, dirigido por José Laguillo. Ruth ha podido constatar como “todos los artículos que escribió sobre la política en Alemania fueron remitidos a la Embajada germana en Madrid y desde allí al Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín”. Tras la llegada de Hitler al poder, le advirtió que cejara su empeño, aunque su animadversión a la ideología que estaba creciendo en Alemania fue tal que decidió hacerse ciudadano español, escribiendo en el ‘Liberal': “¡Gracias a Dios que vivo ahora como ciudadano español, bajo la protección de un Gobierno que está tan lejos del fascismo como yo de Hitler y sus príncipes!” Aquellas palabras furiosas contra el nazismo provocarían a medio plazo aquel trágico final al inicio de la Guerra Civil. “Una llamada de presión desde Alemania llevó a Otto frente a las tapias del cementerio”, apunta su bisnieta.

Desde el año 1916 se encontraba viviendo en Villa Chaboya. Aquel verano de 1936 cuando salió de su casa por causa de una enfermedad, Engelhardt nunca pensaría que sería la última vez que la vería en vida. Ahora sus descendientes solo esperan que aquella casa llena de historia pueda ser recuperada por las administraciones para hacer un verdadero espacio a la memoria de Otto.



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