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Antonio Moreno de la Fuente. CCP de Sevilla |
De modo diverso se conmemoró este año la fecha del 18 de julio
que, tanto la Fundación Francisco Franco como los requetés, conmemoran
todos los años a su modo. En varias ciudades catalanas aparecieron
carteles, atribuidos a un grupo de extrema derecha, con la imagen del
dictador Franco y el mensaje: “No votes el 1-O. No a la República” . Y
en Sevilla, el 17 de julio por la noche, daba comienzo una Vigilia
laica y antifascista, en la plaza Virgen de los Reyes y ante el Palacio
arzobispal, convocada por la Coordinadora andaluza de organizaciones
republicanas “ Andalucía Republicana”, con el lema: “¡Fuera el genocida
Queipo de la Macarena!" En el llamamiento de su pag web instaban al Sr.
Arzobispo de Sevilla a exhumar los restos del general golpista Queipo
de Llano de la Basílica de la Virgen Macarena, donde están enterrados,
entregándolos a su familia para que les den sepultura privada. Dicha
Vigilia terminó al mediodía del 18 de julio, con la entrega, en el
Palacio arzobispal, de sendas cartas dirigida la primera a su persona
exponiéndole las anteriores demandas y otra dirigida al Papa Francisco,
instándole a que la Conferencia Episcopal española pida perdón por el
decidido apoyo que prestó al dictador Franco en su golpe de estado
contra el legítimo gobierno de la II República.
Diferentes fueron también las reacciones ante esta Vigilia
antifascista, por parte de la izquierda y de la Iglesia católica, su
jerarquía eclesiástica y un grupo de cristianos..
Los historiadores Drs. Francisco Espinosa Maestre y José Mª
García Márquez y los autores Carlos Arenas y Javier Aristu, por su
artículo: “La izquierda y la Basílica Macarena”, se pronuncian porque
en la Iglesia de la Macarena, que el general golpista ayudó a construir y
consideran su mausoleo, se queden sus restos. Como se sabe, la Iglesia
actual de la Virgen Macarena ocupa el solar de la antigua taberna o
Casa Cornelio, lugar de reunión de los sindicalistas republicanos, que
fue destruida por 22 cañonazos de artillería, al mando del general
africanista Leopoldo Ruiz Trillo, el 22 de julio de 1931, en represalia a
la “huelga general revolucionaria” promovida por el movimiento obrero
sevillano. Sobre sus ruinas, incautadas a sus legítimos herederos por
Queipo de Llano, se levantó en 1949 una Iglesia, a la que, una vez
bendecida por el Cardenal Segura, se trasladó, desde la antigua
parroquia de San Gil, de los tiempos del obispo medieval D.Remondo, la
imagen de la Hermandad de la Virgen del Rosario, de Belén y de la
Esperanza y a la que posteriormente se le añadió el sobrenombre de la
puerta medieval de la Macarena. En este templo, hoy Basílica menor, se
enterró al general Queipo de Llano tras su muerte en 1951. A juicio de
los autores citados: “Sacar el cadáver del genocida Queipo de la
basílica que debería llevar su nombre no basta para limpiar la negra
imagen de ese edificio”. Por ello, sostienen que los restos de este
general golpista y genocida deben quedarse en ese templo que él ayudó a
construir, como si fuera su mausoleo, a semejanza de lo que ocurre con
Franco y José Antonio en el Valle de los Caídos.
La jerarquía eclesiástica española no ha pedido aún publicamente
perdón por el decidido apoyo que prestó al golpe de estado del dictador
Franco, ni la estrecha colaboración que mantuvo con el período
dictatorial posterior. Solo a título particular lo han hecho algunos
sacerdotes vascos y navarros en la Revista de las Comunidades cristianas
populares (CCP). En lo referente a la exhumación de los restos del
general golpista Queipo de la Basílica Macarena, el arzobispo actual de
Sevilla, D.Juan José Asenjo, ha dado la callada por respuesta, aunque,
tras la posición favorable a su exhumación por el Ayuntamiento sevillano
y la presión popular iniciada por Andalucía Republicana está dispuesto
al diálogo.
Sin embargo, dentro de la Iglesia sevillana no faltan voces
discordantes. Así las Comunidades Cristianas Populares (CCP), un grupo
de cristianos de base, de vocación laica y crítica con la actitud de la
jerarquía de la Iglesia, repudiamos total y absolutamente el
comportamiento de la Jerarquía eclesiástica, nuestros dirigentes, en el
golpe militar franquista. Y exigimos que pida perdón por su apoyo
decidido al franquismo en ese tiempo y la estrecha connivencia que tuvo
después durante los 4O años de su dictadura. Y, por supuesto, exigimos
también de nuestro Arzobispo la exhumación de los restos del general
golpista y genocida Queipo de Llano, su esposa y el auditor Francisco
Bohórquez Vecina, que era quien justificaba los asesinatos, de la
Basílica de la Macarena, como lo venimos manifestando desde el 2013 y lo
volvimos a pedir en el texto que leímos en la misma Vigilia. Sin
embargo, respetando la opinión de los insignes historiadores y de los
autores del artículo citado, no estamos de acuerdo con su tesis de que
permanezcan sus restos en la Basílica, como si fuera su mausoleo.
Admitimos que el actual edificio de la Iglesia denominada de la Macarena
tiene el espurio origen que hemos dicho.. Pero no creemos que, por
ello, deba seguir siendo el panteón de unos criminales de guerra, porque
tales personas no pueden ser honradas con sepultura eclesiástica y
menos en una iglesia. La Iglesia, cuyo símbolo es el edificio, es una
convocatoria (kahal en hebreo) de todos sus fieles o creyentes para la
realización de la Paz, d el amor fraternal y el perdón. Paz que es obra
de la Justicia y fraternidad y perdón que supone siempre una
reparación, lo que aún no se ha efectuado. El culto dado en esa
Iglesia a Dios-Padre, a Jesús y a su Madre es una contradicción
evangélica estando a pocos pasos los restos de esas personas que
mandaron asesinar a tantos sevillanos.- En nuestro texto alegamos
también rezones jurídicas para que el Sr. Arzobispo mande exhumar de la
Iglesia de la Macarena tales restos, ya que las tumbas de esas personas
están en contra del canon 1242 del Código de Derecho Canónico, que
establece textualmente: ‘No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a
no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia
iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos, incluso eméritos”.
Todo esto lo exigimos como cristianos sevillanos, a lo que sumamos la
exigencia del cumplimiento del art. 15,1 de la Ley nacional de Memoria
Histórica y, en particular, el art 32,1 y 4 de la Ley de Memoria
Histórica y Democrática de Andalucía (Ley 02/2017 del 28 de marzo. BOJA,
nº 63, 03/04/17; BOE, nº 95, 21/04/17), que se refiere a los elementos
contrarios a la Memoria Histórica, como “escudos, insignias, placas y
otros objetos o menciones... realizados en conmemoración, exaltación o
enaltecimiento individual o colectivo del golpe militar de 1936 y del
franquismo” (32,1) y estableciendo en el 32,4: “Cuando los elementos
contrarios a la Memoria Democrática estén colocados en edificios de
carácter privado con proyección a un espacio o uso público, las personas
propietarias de los mismos deberán retirarlos o eliminarlo”. Por todo
lo cual, creemos que los restos de esas personas no deben permanecer en
la actual Basílica de la Macarena, lo que la transformarían en un nuevo
Valle de los Caídos.
¿Quedaría limpio el edificio de la Basílica Macarena con la
exhumación de los restos de las personas citadas? Creemos que si el
solar fue incautado ilegitimamente a sus dueños, la justicia elemental
exige que se les devuelva, aunque ignoro las complicaciones legales a
que puede dar lugar hoy tal devolución. Por lo mismo, creo que una
solución justa y equitativa puede ser transformar la Iglesia de la
Macarena en un “ Lugar de Memoria Democrática de Andalucía” (art. 21),
es decir, un lugar de reconciliación entre todos los sevillanos, ya sean
republicanos agnósticos, ateos o creyentes cristianos, Lugar común que
unifique el monolito conmemorativo de los republicanos fusilados delante
de la muralla almohade y los que murieron a manos de los republicanos..
Este debería ser, a mi juicio, el nuevo objetivo de la Hermandad de
la Macarena.
Antonio Moreno de la Fuente
CCP de Sevilla, a uno de agosto del 2017
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